AMANECE EN MENGIBAR:
Lo he pintado 100 veces… y no me canso de hacerlo.
Cada encargo lo plasmo diferente, como lo es cada persona, su historia, sus recuerdos y su forma de mirar lo son.
Siempre pinto su torre y su iglesia, por la que pasó Isabel la Católica.
Y me gusta plasmar las cigüeñas en el campanario, porque ellas siempre están
Aunque, para mí, lo más importante está en su buena gente.
Aquí es donde vivo con mi familia y soy feliz.


