CASTELLAR:
Amaneció nublo, deslumbró el sol, chispeo.
Así que pinté sobre la mesa, en el suelo y a la sombra de un árbol.
Como yo, más de 200 artistas ¡Qué nivelazo!
Un auténtico espectáculo para admirar y aprender.
Mi obra no fue seleccionada por el jurado… pero para mí sí lo fue.
Porque me propuse: Pintar sin marcar a carboncillo y sin pincel.
Solo acrílico y mis espátulas.
Lo disfruté, lo terminé y lo conseguí.
Y entonces… gané.
Porque en el arte no es importante el premio, sino expresarte con libertad, atreverte y demostrarte a ti misma que puedes hacerlo.
Así quedó Castellar, tal como lo vi y lo sentí. Y si Dios quiere, el año que viene volveré.